
Solana homenajea a los suyos con
Mis Amigos
El recientemente galardonado con el Premio Ciudad de Ponferrada de las Artes, Nicolás Solana, expone en la Galería Dosmilvacas-arte "Mis amigos", una colección plástica basada en las obras de sus amigos a los que quiere homenajear.
El recientemente galardonado con el Premio Ciudad de Ponferrada de las Artes, Nicolás Solana, expone en la Galería Dosmilvacas-arte "Mis amigos", una colección plástica basada en las obras de sus amigos a los que quiere homenajear.
Miércoles, 7 abril 2010:
La Galería Dosmilvacas.arte acoge esta colección desde el día 9 hasta el 22 de abril. Bajo el título de MIS AMIGOS, 15 óleos-collage sobre tela o tabla conforman la muestra del trabajo plástico de Nicolás Solana basado en obras de amigos a los que quiere homenajear.
Solana se abre a experimentar sin soltar la raiz de un estilo marcado propio al que artistas como Velazquez, Millares, Feito, Valdés... le dan una base para desarrollar su trabajo último. Solana se mueve entre lo real y lo abstracto fiel a "sus colores" y a una cuidada composición.
El jurado de los premios Gil y Carrasco Ciudad de Ponferrada han premiado la trayectoria artística y educativa del pintor Nicolás Solana. Un artista que se confiesa amante de los cielos azules de El Bierzo y de los tonos violáceos de esta tierra, que son inspiración para escoger los colores de su paleta. 
27 febrero 2010
El pintor y profesor Nicolás Solana recibió en el Bergidum un cálido homenaje al recibir el galardón Ciudad de Ponferrada.
Como casi cada día me dirijo al estudio de mi maestro y asciendo por las oscuras escaleras, iluminadas por una bombilla que él ha colocado a modo de faro, del edificio que mantiene vivo. El recibimiento es entusiasta, llueva o haga sol, y cada día me regala todo lo que él es. Me regala el brillo adolescente de sus pupilas de setentaiocho años envuelto en un cálido abrazo cargado de respeto. El lee mis sueños y los alienta, porque sabe lo hermoso que puede resultar soñar. Hablamos de la actualidad, de su querido Real Madrid, de cine, de internet, de nosotros, de Mauro, me recita a Machado. Me cuenta como era su maestro y cuanto lo quería, también me habla de sus años de estudiante en Madrid. Me cuenta anécdotas y chistes, y nos reímos muchísimo. Hablamos de lo que era y lo que es su amada Ponferrada. Hablamos de arte, clásico y moderno…también dibujamos y pintamos. Las horas transcurren deprisa y yo escucho en silencio cuando habla, e intento destilar toda la sabiduría de sus palabras. Me acerco, me acerco mucho a mi maestro, pues nada me ha cautivado tanto como su preciosa humildad, y si algún día prende en mi la raíz del incorruptible artista que es, quisiera que también dejara huella imborrable su forma ejemplar de ser.
El día 27 de Febrero de 2010 la ciudad de Ponferrada va a dar un premio a la entrega, al talento, al cariño, a la pasión, a la humildad, a la honestidad y a la generosidad. El día 27 de Febrero Ponferrada va a premiar a un maestro, a un artista, a un amigo.
Ponferrada, que también es mi ciudad, necesita premiar a personas así, porque la hacen más hermosa.
Mondo Callejo
El pintor Nicolás Solana, Premio Ciudad de Ponferrada
El jurado decidió premiar la «labor callada» de un maestro de pintores
14/02/2010 m. j. alonso/ Diario de León/ Ponferrada
«Es una referencia humilde, callada y modesta, pero de una gran calidad tanto personal como profesional». Con estas palabras definió el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, al que ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Ponferrada Gil y Carrasco en la modalidad de las artes, el pintor Nicolás Solana.
Será el día 27 de este mes cuando el artista, asturiano de nacimiento pero berciano de corazón -”como él mismo se define-”, recoja el galardón en el Teatro Bergidum. Pero antes de preparar su discurso, Solana habló con Diario de León y expresó el enorme agradecimiento que siente y la sorpresa con la que ha acogido esta mención.
En sus más de cincuenta años de trayectoria profesional, Nicolás Solana ha formado a un número incontable de alumnos en el estudio del que es propietario en la plaza Fernando Miranda de Ponferrada. Labor que ha sido el detonante más inmediato para la consecución del Ciudad de Ponferrada a las artes, tal y como reconoció López Riesco. «Se lo merece tremendamente. Hay que destacar no sólo la calidad de sus pinturas sino todo el tiempo que ha dedicado a la formación. Ha sido el maestro de muchos artistas, una labor callada que ahora queremos reconocer», apuntó el regidor.
A sus 78 años, Solana continúa al pie del cañón, abriendo diariamente su estudio e introduciendo a numerosos alumnos en el apasionante mundo de la pintura, su mayor devoción junto con el cine, ya que como él mismo descubrió, le encanta ver películas.
El jurado decidió premiar la «labor callada» de un maestro de pintores
14/02/2010 m. j. alonso/ Diario de León/ Ponferrada
«Es una referencia humilde, callada y modesta, pero de una gran calidad tanto personal como profesional». Con estas palabras definió el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, al que ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Ponferrada Gil y Carrasco en la modalidad de las artes, el pintor Nicolás Solana.
Será el día 27 de este mes cuando el artista, asturiano de nacimiento pero berciano de corazón -”como él mismo se define-”, recoja el galardón en el Teatro Bergidum. Pero antes de preparar su discurso, Solana habló con Diario de León y expresó el enorme agradecimiento que siente y la sorpresa con la que ha acogido esta mención.
En sus más de cincuenta años de trayectoria profesional, Nicolás Solana ha formado a un número incontable de alumnos en el estudio del que es propietario en la plaza Fernando Miranda de Ponferrada. Labor que ha sido el detonante más inmediato para la consecución del Ciudad de Ponferrada a las artes, tal y como reconoció López Riesco. «Se lo merece tremendamente. Hay que destacar no sólo la calidad de sus pinturas sino todo el tiempo que ha dedicado a la formación. Ha sido el maestro de muchos artistas, una labor callada que ahora queremos reconocer», apuntó el regidor.
A sus 78 años, Solana continúa al pie del cañón, abriendo diariamente su estudio e introduciendo a numerosos alumnos en el apasionante mundo de la pintura, su mayor devoción junto con el cine, ya que como él mismo descubrió, le encanta ver películas.
Nicolás Solana se inicia en la pintura a muy temprana edad, a los diez años pintó su primer cuadro al óleo.
En 1958 se traslada a Madrid, donde comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
Pinta y dibuja en el Círculo de Bellas Artes y en el Casón de reproducciones artísticas.
Trabajó en el taller de Manaut Viglietti (alumno de Soroya y Cecilio Plá), durante varios años.
A su regreso a Ponferrada participa de manera activa en todo tipo de iniciativas artísticas; múltiples exposiciones de pintura individuales y colectivas, como por ejemplo en Madrid, diferentes ciudades de Castilla y León, Asturias...
En 1970 obtuvo el segundo premio de Pintores Bercianos en el certámen de pintura organizado por Caja España.
Desde hace años se dedica a la enseñanza, impartiendo clases de pintura y dibujo tanto en Centro Oficiales como en su estudio privado.

Nicolás Solana
30/11/2004 CÉSAR GAVELA
NICOLÁS Solana ha venido a León con sus cuadros y su trayectoria noble, de dibujante espléndido, doblado de pintor de fondo, de los grandes pintores del Bierzo, de los que inventan y rompen. De los que saben que el arte solo vive en el riesgo, porque lo otro es decoración y sosiego, honesta mirada comarcal, artesanía que tiene muy cerca su techo. Solana es amigo mío desde hace muchos años, aunque hace no menos de quince que no lo he vuelto a ver. Ese dato, sin embargo, no cambia mucho las cosas; en realidad nada porque la amistad tiene esa gran ventaja sobre el amor:que no se rompe, que aguanta décadas de silencio, de distancia. Yo fui amigo de Solana, amigo ocasional debo añadir, pero le recuerdo como uno de los artistas más cordiales que he conocido, de los más sencillos y sabios, ajeno a toda alharaca, a todo ruido que no fuera el secreto silencio de su mirar al mundo para llevarlo después a un rostro, a un plano, a un color, a un vértigo. Son las personas buenas las que se quedan con nosotros, en nuestra memoria. Las otras se desfiguran, se vienen abajo, se convierten en nada, nos aburren. A Nicolás Solana lo recuerdo fraterno y sin prisa, siempre atento a lo que le íbamos a contar, hace treinta años, en la librería que entonces regentaba en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. Nicolás Solana era tan bueno que casi no quería que le compráramos libros. Porque le daba pena de nuestros dineros escasos, dineros de estudiante, y hasta le parecía mal cobrarnos, lo consideraba todo un disparate, y en ese disparate que no era, y en su escucharnos con afecto y curiosidad, estaba la mirada del artista, la mirada entera del hombre que veía pasar el mundo por la plaza del Ayuntamiento, bajo los soportales. Porque todo lo que el artista precisa es eso: una ventana. Solana ha venido a León y yo creo que es un poco otro Antonio Gamoneda. Como él, nacido en Asturias y como él arraigado en León. Uno en el León de la meseta y Nicolás en el León atlántico del Sil. Nicolás Solana no trae a León paisajitos, cuadros para dormir a las suegras, canciones de tedio y decoración. Solana nos trae hallazgos, atrevimientos, insolencias y colores, muchos colores, morados, rojos y negros. Colores que dibujan mundos que reconocemos, y sobre todo, mundos que no sabíamos, que son los más interesantes. Cristalizaciones de horas y medidas, de dolores y tiempos, de años y amigos. Frutos leales de ser leal a sí mismo. Desde que nació la conciencia.
30/11/2004 CÉSAR GAVELA
NICOLÁS Solana ha venido a León con sus cuadros y su trayectoria noble, de dibujante espléndido, doblado de pintor de fondo, de los grandes pintores del Bierzo, de los que inventan y rompen. De los que saben que el arte solo vive en el riesgo, porque lo otro es decoración y sosiego, honesta mirada comarcal, artesanía que tiene muy cerca su techo. Solana es amigo mío desde hace muchos años, aunque hace no menos de quince que no lo he vuelto a ver. Ese dato, sin embargo, no cambia mucho las cosas; en realidad nada porque la amistad tiene esa gran ventaja sobre el amor:que no se rompe, que aguanta décadas de silencio, de distancia. Yo fui amigo de Solana, amigo ocasional debo añadir, pero le recuerdo como uno de los artistas más cordiales que he conocido, de los más sencillos y sabios, ajeno a toda alharaca, a todo ruido que no fuera el secreto silencio de su mirar al mundo para llevarlo después a un rostro, a un plano, a un color, a un vértigo. Son las personas buenas las que se quedan con nosotros, en nuestra memoria. Las otras se desfiguran, se vienen abajo, se convierten en nada, nos aburren. A Nicolás Solana lo recuerdo fraterno y sin prisa, siempre atento a lo que le íbamos a contar, hace treinta años, en la librería que entonces regentaba en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. Nicolás Solana era tan bueno que casi no quería que le compráramos libros. Porque le daba pena de nuestros dineros escasos, dineros de estudiante, y hasta le parecía mal cobrarnos, lo consideraba todo un disparate, y en ese disparate que no era, y en su escucharnos con afecto y curiosidad, estaba la mirada del artista, la mirada entera del hombre que veía pasar el mundo por la plaza del Ayuntamiento, bajo los soportales. Porque todo lo que el artista precisa es eso: una ventana. Solana ha venido a León y yo creo que es un poco otro Antonio Gamoneda. Como él, nacido en Asturias y como él arraigado en León. Uno en el León de la meseta y Nicolás en el León atlántico del Sil. Nicolás Solana no trae a León paisajitos, cuadros para dormir a las suegras, canciones de tedio y decoración. Solana nos trae hallazgos, atrevimientos, insolencias y colores, muchos colores, morados, rojos y negros. Colores que dibujan mundos que reconocemos, y sobre todo, mundos que no sabíamos, que son los más interesantes. Cristalizaciones de horas y medidas, de dolores y tiempos, de años y amigos. Frutos leales de ser leal a sí mismo. Desde que nació la conciencia.
El pintor Nicolas Solana en su taller
delante de una reproducción del cuadro
La lechera, de Vermeer
Nicolás Solana nace en Asturias y reside en Ponferrada (León-España) donde pinta y ejerce la docencia de Artes Plásticas. Maestro entusiasta de tantos pintores bercianos y creador de una obra tan seductora y colorista como variada y original, vive y trabaja por y para la pintura de una manera íntima ya que, dedicado de lleno a la enseñanza, no se prodiga excesivamente en exponer su obra.
A través de esta página tenemos la oportunidad de asomarnos a su arte, y en cierta manera romper la intimidad de este pintor que cultiva y domina técnicas como el dibujo a plumilla, la acuarela, el pastel, el acrílico, y especialmente el óleo donde se manifiesta como colorista audaz en la sabia combinación de gamas que conjuga.
El desarrollo artístico de Solana a lo largo de los años ha ido pasando por distintas etapas, desde el realismo a los límites de la abstracción en un cálido discurrir por senderos de textura, forma luz y color. Así, en esa búsqueda de nuevos enfoques pictóricos, nos deslumbra con la vivacidad, el empaste y la riqueza cromática de sus cuadros de acuerdo con una concepción personal y sensible.
Su arte destaca por un estilo y un temperamento peculiares donde la luz y el color invaden el dibujo enérgico. Gamas doradas y violáceas, cárdenos y grises azulados envueltos en la luz amarilla e intensa del otoño berciano, se mezclan en su paleta expandiéndose brillantemente sobre el lienzo en variedad de temas, que incluye la naturaleza muerta, las flores, el paisaje y el retrato; con un acapacidad creativa tan ágil, viva y directa como generosa.
Ante tal eclosión de color sobran las palabras. Necesariamente hay que detenerse y atrapar la armonía, la composición justa, la emoción de la pincelada densa, equilibrada y libre.













